Tú como emprendedor ¿sabes si vas por el camino correcto?

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Servicio al cliente

¿Eres consciente de tus emociones?


¿Cómo interfieren o apoyan tú éxito?


Lo que te molesta

Cuando existe una molestia, existe una oportunidad. Si lo que nos molesta nos lleva a un deseo de cambio, es un emoción positiva. La energía que proviene de un enojo o molestia se convierte en un motor de cambio, en algo que ya somos conscientes, por lo tanto es muy claro lo que necesitamos cambiar, aquello que ya no necesitamos. La molestia toma presencia, se convierte en situación, en persona, en algo específico, y nos lleva de la frustración y el coraje a tomar acción para resolverlo, con

la madurez y criterios que tengamos a la mano en el momento.


Por lo tanto es importante reconocer nuestra molestia y el nivel de frustración para evitar que trascienda y se convierta en algo difícil de controlar, buscamos tomar acción sin volvernos víctimas, sino tomar las riendas de esas emociones y convertirlas en lecciones de crecimiento y congruencia con respecto a donde queremos llegar. ¿Pero estás consciente de lo que te hacen sentir tus emociones?, veamos...


Lo que te hace sentir culpable

La culpa, generalmente, surge en situaciones donde estamos algo que debíamos haber hecho no lo hicimos o lo hicimos mal y derivado de esta acción y a nuestra falta de madurez puede surgir la victimización y por ende sentirnos mal, sentirnos culpables de no haber cumplido.


Este sentimiento, en su connotación negativa, surge de sentirnos no merecedores, por ello nos volvemos víctimas, sobre todo por cuestiones culturales de limitación. En su contexto positivo, reconocer la culpa nos lleva a volvernos responsables de nuestras acciones, de tomar las situaciones como experiencias y ver los errores como aprendizajes, es un buen motor para que en lugar de frustranos y sentirnos mal, transformemos la culpa en ganas de ser mejor y mantener una actitud de seguir

aprendiendo.


Lo que te hace ser ambicioso

No es otra cosa más que el deseo de crecer, de ser mejor, de progresar, es la energía motora que genera acción. Culturalmente se tienen un contexto negativo, una especie de defecto, pero resulta ser una emoción poderosa, un gran aliado en la generación de cambios, sin ambición nuestros sueños jamás se harán realidad.


Lo que te hace el miedo

Nuevamente nuestras creencias están implicadas en este sentimiento y más allá también nuestras experiencias, ya que la base con la que se parte, es con el supuesto sobre lo malo que pudiera suceder o sobre el peligro que acecha, pero más allá de negar el miedo, debemos ser conscientes y tratar de entenderlo, ya que el miedo nos alerta de los riesgos, si consideramos esta información y entendemos el origen y tenemos el cuidado, este miedo se convierte en nuestro aliado ante situaciones que

nuestro instinto, basado en la experiecia, nos permite atender.


Por lo tanto no hay que evadir ni negar el miedo, es un sensor que tiende a paralizarnos, y en un modo positivo lo reconocemos, lo aceptamos y nos animamos a vencerlo, a lograr lo que deseamos y con ello demostramos que somos mejor que eso, que asumimos responsabilidad y podemos tomar decisiones.


Lo que te hace la indecisión

La indecisión es una zona de confort, es una actitud pasiva, sin riesgos, pero que no necesariamente te hace feliz. Aquí suele haber varias emociones implicitas, tales como el miedo, la culpa, o cualquier otra emoción que te lleva a la excusa para no avanzar.


A veces muy bien justificada la indecisión, ya que esperamos a tener la mejor opción para seguir estudiando, para crear un negocio, para tener un socio, etc. Esto limita la acción, porque toda decisión conlleva el compromiso, la responsabilidad. La parte positiva de tomar decisiones: genera confianza, te da claridad, genera acción, te da experiencia, permite reaccionar y corregir en un menor tiempo, te brinda seguridad y alimenta tu autoestima.


Lo que te hace la envidia

Su connotación es bastante negativa, por lo que sacarle provecho es un reto, es decir, sentir envidia y justificar el sentimiento suele llevarnos a un estado de víctima y de carencia emocional, pero que sucedería si nos detenemos a observarla, ¿qué pasa cuando se genera ese sentimiento, quién está involucrado, qué está alrededor de la emoción?.


Esta emoción nos puede ayudar a reconocer lo que deseamos y que por alguna razón no lo hemos alcanzado, nos permite poder analizar el porque no hemos alcanzado esas metas, ver lo que realmente está oculto atrás de ese deseo, y valorar si realmente es valioso para nosotros y si lo es, el ser consciente nos ayudará a replantear la estrategia para poder alcanzarlo; por lo tanto, puede ser un sentimiento que nos ayude a enfocar nuestro deseo en acciones que nos permitan alcanzarlo.


Lo que te hace el perfeccionismo

Por lo general esta cualidad nos permite llegar a niveles de satisfacción y calidad que marcan estándares en nuestras actividades, también la vemos como un defecto que nos lleva a invertir demasiado tiempo en tareas simples, pero el éxito o fracaso de la tendencia perfeccionista se determina en el buen cumplimiento de lo solicitado vs lo entregado.


La perfección puede mantenernos en niveles de frustración constante, esto debido a una tarea sometida al perfeccionismo puede volverse interminable, porque no existe la perfección, por lo tanto postergamos la entrega porque siempre hay algo que se puede mejorar, llevándonos al autoboicot.


Por lo tanto, debemos entender y aceptar que lo perfecto no existe, que todo es perfectible pero que necesitamos identificar el sentimiento de frustración para que en lugar de que se convierta en un obstáculo, nos permita tener un enfoque práctico y de tolerancia y aceptación para comprender que si la tarea que ha solicitado cumple con la especificación requerida, está bien. Funciona. Es entregable.


Toda emoción conlleva el reto de identificarla, entenderla y aceptarla, pero sobre todo a sacar provecho de ellas, lograr transformar la connotación negativa que pudiera tener a lograr una nueva perspectiva donde las emociones juegan a nuestra favor, se convierten en el reto y motor que nos impulsará a lograr nuestros objetivos.


Y sabiendo lo anterior, ¿tus emociones te están ayudando con tu éxito?


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